jueves, 4 de septiembre de 2014

Cómo investigar la historia. El arte de saber buscar


  • Muchos periodistas novatos confían en su habilidad narrativa y desprecian la labor del reportería.
  • Todo el tiempo que se invierta en la etapa de planeación se recuperará en la investigación; de la misma manera el que se invierte en la reportería se ahorra en el momento de la escritura.
  • Es más creíble la historia de alguien que cuenta los detalles de lo sucedido que el que se justifica con generalizaciones.
  • La mayoría de las personas son editorialistas natos. Emiten con facilidad juicios de valor pero son incapaces de de narrar situaciones o anécdotas. Y cuando se llega a escribir la historia se encuentran con cientos de ideas y ninguna historia humana que la encarne.
  • Las cifras son importantes porque delimitan los problemas y dan una referencia que es fácilmente entendible por todos los lectores.
  • Hay gran cantidad de información que se puede adquirir sin necesidad de hacer una sola pregunta, sólo a partir de la observación.
  • Los periodistas no siempre son tan buenos para explorar emociones y pensamientos, pero muchas veces allí residen las verdaderas historias,
  • Nunca debe asumirse que se sabe.
  • ¡Es increíble la cantidad de veces que los entrevistados sorprenden a los periodistas cuando estos se atreven a preguntar cosas aparentemente insignificantes!
  •  Sospechar de otro medio, sobre todo de internet.
  • Un periodista vale tanto como su directorio de fuentes.
  • Muchas veces las mejores fuentes son los asistentes, las secretarias y no los grandes ejecutivos o los ministros.
  • Al finalizar la entrevista, es bueno preguntarle al entrevistado si conoce otras personas que puedan ayudarle con la investigación.
  • El redactor novato tiende a citar a todas las fuentes que entrevistó.

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