Esta es sin duda una historia completamente escalofriante (si lo miramos desde el punto de vista emocional), pero más allá de eso podríamos mencionar varios elementos periodísticos que vale la pena mencionar:
- La narrativa que logran establecer los dos autores permite conectarse de lleno con la historia y no caer en confusiones.
- Aunque se plantean varias elipsis, no enredan al lector y el paralelismo no es confuso.
- Los datos que se aportan son claros y le dan a la crónica cierta contextualización.
- Se logra evidenciar que el rastreo documental fue lo suficientemente extenso por la información que se suministra.
- No es un texto que cansa o deja de sorprender, por el contrario, mantiene la fuerza hasta el final.
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